martes, 5 de mayo de 2015

GND en la cocina

Básicos del desayuno III: mermelada

Nuevamente te invitamos a pasar a nuestra cocina para terminar de conocer la propuesta de desayunos más naturales. Sabemos que a menudo nos queda poco tiempo para organizar compras y cocina, pero debemos tomar conciencia de que cada vez más basamos nuestra alimentación en productos bastante industrializados. Siempre compartimos con los lectores la idea que, cuando es posible, al preparar nuestros propios alimentos podemos elegir mejor, ahorrar y consumir productos frescos con menos procesamientos y aditivos. Por eso en la primera de estas tres notas, presentamos cómo hacer queso blanco a partir de yogur natural (LINK), y luego pan de molde con 2 salvados.

La propuesta saludable de hoy es hacer mermelada en casa, a partir de fruta fresca, sin agregado de azúcar refinada. Elegimos naranjas dulces, pero podés elegir las que estén disponibles según la estación del año. 

De esta forma obtenés una mermelada con más proporción de fruta, sin espesantes, y podés endulzarla como quieras: con edulcorantes no calóricos como stevia, por ejemplo, o con miel. Las ventajas nutricionales son mayor aporte de fibras y carbohidratos en forma de azúcar sin refinar (la fructosa); además podés darles un toque personal agregándole especias o combinando frutas. La desventaja es que la cocción inactiva las vitaminas y antioxidantes de las frutas, pero la mermelada es un complemento para acompañar panes, bizcochuelo o yogur por ejemplo, y no reemplaza al consumo recomendado de fruta fresca (2 o más porciones diarias según el requerimiento energético de cada persona).

Utilizamos

• 1 kg de naranjas dulces
• cacerola u olla con tapa
• cuchara de madera
• 1 sobrecito de gelatina sin sabor (opcional)
• 4 sobres de edulcorante o 2 cucharadas de miel


Lavá y pelá las naranjas, sacándole la parte blanca que es amarga. Reservá la cáscara de una de ellas.
Cortá la pulpa en trozos no demasiado chicos. Hacelo sobre un plato, para no perder el jugo de la fruta: colocá trozos y jugo en la cacerola.
Tomá la cáscara que reservaste, quitale con el cuchillo la parte blanca del interior y cortala finamente para conseguir sabor más intenso en la mermelada.


Llevá la cacerola a fuego mínimo bien tapada y mantenela por 20-30 minutos, revolviendo una o dos veces. Mientras no se evapore el agua propia de la fruta, no se pegará ni quemará.
Luego continuá la cocción a fuego mínimo pero sin tapa unos 20 minutos más, removiendo porque tenemos que conseguir que espese, hasta no ver líquido libre.
Si le agregás miel, hacélo en los últimos minutos, para que se funda y mezcle bien con la temperatura. Si usás edulcorante, hacélo una vez que se entibie.



 Más info:
  • Las naranjas naturalmente espesan por su contenido en fibra soluble pero otras frutas, como la manzana, durazno, pera, ciruela, o frutillas, podrían llevar a mitad de la cocción. En esos casos usá 1 sobre de gelatina sin sabor bien diluído en media taza de agua hirviendo, para que luego tengan más consistencia.
  • Podés combinar frutas, como frutilla y ciruela, pera y manzana, ó durazno y naranja para sabores más originales.
  • También pueden hacerse mermeladas especiadas, agregando a mitad de la cocción canela ó clavo de olor, y también darles una consistencia diferente agregando una vez enfriadas nueces o almendras picadas.



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