Esta es una pregunta que escuchamos muy seguido en nuestros consultorios, y fuera de ellos también. Los deportistas buscan una composición corporal óptima, con desarrollo muscular adecuado y, en general, bajo nivel de grasa corporal. Y para la población en general, las estadísticas indican altos porcentajes de sobrepeso y obesidad, que van en aumento por factores múltiples y complejos. Algunos de ellos son el sedentarismo y la sobre alimentación con productos industrializados, altos en harinas, azúcares, grasas.
Pero la idea de consumir alguna sustancia que ayude a disminuir el peso, a muchos les suena tentadora.
Estos son algunos de los productos sobre los que nos consultan:
Batidos adelgazantes: son en general formulaciones en polvo, para diluir en agua, con una composición alta en proteínas y fibras que generan saciedad a nivel gástrico, con aporte estándar de calorías. Algunas de sus desventajas son que su consumo no nos concientiza sobre la planificación y tiempo que requiere, mínimamente, preparar una comida equilibrada y con alimentos naturales, que es la manera efectiva y duradera de tener un buen estado nutricional.
Extractos vegetales: generalmente en formato de pastillas o cápsulas, hacen mención a ácidos de frutas o extractos de semillas, hierbas o especias inclusive, que tendrían una combinación de efectos termogénicos, reguladores del apetito y por ello, de reducir la grasa corporal. La difusión de estos productos, sugiere acompañarlos con plan de alimentación y de ejercicio.
Productos a base de fibra: son en general fibras solubles de semillas, que se consumen diluidas en líquido, a veces se presentan en cápsulas. Generan sensación de saciedad. Indirectamente esto promovería un menor volumen de alimentos consumido. Pero sin planificar una alimentación balanceada, ni mejorar cantidad y calidad de alimentos, el consumo de fibras por si mismo no será efectivo.
Quemadores de grasa: contienen sustancias declaradas que han sido investigadas y las conclusiones de los estudios fueron mal publicadas, con la intención de dar a entender que sí funcionan, aunque las pruebas se hacían con planes hipocalóricos y ejercicio, y en el grupo control, para comparar datos, no se hacían similares intervenciones.
Fármacos, drogas o sustancias riesgosas que alteran el metabolismo: pueden estar incluidas en productos adulterados intencionalmente, ya que son sustancias prohibidas. También pueden encontrarse en formulas magistrales "naturales" que disminuyen el apetito, aceleran la pérdida de peso por deshidratación pudiendo adicionar además psicofármacos.
La manera significativa de promover un balance calórico negativo (comer menos calorías de las que se gastan), que logre movilizar las reservas de tejido graso y no volver a aumentarlo, es planificar con un profesional una alimentación saludable con menos calorías, posible de cumplir y de sostener (personalizada) y acompañarla con ejercicio. El mismo no necesariamente debe ser únicamente aeróbico, ya que toda actividad de mayor intensidad que lo habitual, contribuye al gasto extra de calorías, sea aeróbica o no.

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