martes, 2 de mayo de 2017

¿Es cierto que comer sin gluten es mejor?


No es cierto, para nada se puede generalizar que evitar el gluten sea una estrategia alimentaria correcta.
Es una indicación que sólo se aplica en la enfermedad celíaca, en la sensibilidad al gluten no-celíaca y, más recientemente en estudio, ante ciertos trastornos en los que sobre todo niños mejoran al suprimir este conjunto de proteínas denominado gluten.

En la enfermedad celíaca, dichas proteínas actúan como un tóxico para la pared intestinal, haciendo que la misma se atrofie, y disminuya la absorción de nutrientes, como vitaminas y minerales. Así surgen carencias nutricionales y trastornos digestivos graves.
Ante ese diagnóstico, o ante la sospecha de una sensibilidad/intolerancia (que no es tan fácil de diagnosticar), el tratamiento principal sí es suprimir el gluten de por vida, con un asesoramiento nutricional cuidadoso y, atendiendo a los primeros tiempos, los síntomas digestivos y nutricionales de la celiaquía.

De ahí a decir que es más sano comer sin gluten, en general, hay una gran distancia. Posiblemente debido al crecimiento de la comunicación por redes sociales, la información publicada no siempre es idónea, y en lugar de profesionales es tomado paralelamente por comunicadores "aficionados" que confunden a los lectores.

Comer a base de "harinas" como se dice, sabemos que no es bueno, y ante la mínima intención de empezar a cuidarse la mayoría de las personas hablan de "dejar las harinas". Pero no por el gluten en sí mismo. La estrategia es más amplia. No solo dejar el pan o galletitas sin control de la cantidad, o de evitar el comodín de los fideos en las comidas. Comer sano, como vemos desde hace años en nuestro blog, es incluir verduras y frutas de todo tipo y color, legumbres, cereales lo menos refinados posible, frutos secos y semillas, carnes magras variadas, huevos, leche, yogur, quesos magros, y adecuar los aportes de mayor energía y nutrientes recuperadores según los momentos de actividad física.

Tampoco se trata de reemplazar "harinas": por ej incorporando "harinas" de chía, de almendras, de coco, de lino, o hasta suplementos proteicos para cocinar, en el intento de limitar calorías, dado que estos alimentos tienen calorías también, tanto o más que las harinas de cereales.

Existen mejores alternativas a no comer "harinas", entendiendo harinas como la molienda más refinada de un grano de cereal, en la que se pierden los nutrientes esenciales del salvado. Son más saludables los panes y otros amasados integrales, de moliendas más gruesas, porque se metabolizan más lentamente y aportan más nutrientes, aún siendo de trigo y conteniendo gluten, lo mismo que la avena, un cereal que vemos reivindicarse últimamente y siempre es integral. También encontramos galletas de arroz inflado, que representan una ventaja en cuanto a no tener grasa adicionada, y producirse a partir de granos integrales de arroz.
Las pastas, en su presentación tradicional son de harina refinada (aún los fideos de arroz), pero podemos complementar nutrientes, y atenuar el efecto de la "harina refinada" si las acompañamos con vegetales y semillas, por ejemplo.

Por esto, el gluten no es un problema en sí mismo, excepto situaciones de salud específicas. Debemos tener cuidado en no confundir conceptos y si no estamos seguros acerca de alguna decisión en nuestra alimentación, buscar la orientación de un profesional matriculado en Nutrición, en cambio de recortes de información sacada de contexto, de parte de comunicadores no calificados. 


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