No es cierto, para nada se puede generalizar que evitar el gluten sea
una estrategia alimentaria correcta.
Es una indicación que sólo se aplica en la enfermedad celíaca, en la
sensibilidad al gluten no-celíaca y, más recientemente en estudio, ante ciertos
trastornos en los que sobre todo niños mejoran al suprimir este conjunto de
proteínas denominado gluten.
En la enfermedad celíaca, dichas proteínas actúan como un tóxico para la
pared intestinal, haciendo que la misma se atrofie, y disminuya la absorción de
nutrientes, como vitaminas y minerales. Así surgen carencias nutricionales y
trastornos digestivos graves.
Ante ese diagnóstico, o ante la sospecha de una
sensibilidad/intolerancia (que no es tan fácil de diagnosticar), el tratamiento
principal sí es suprimir el gluten de por vida, con un asesoramiento
nutricional cuidadoso y, atendiendo a los primeros tiempos, los síntomas digestivos
y nutricionales de la celiaquía.
De ahí a decir que es más sano comer sin gluten, en general, hay una
gran distancia. Posiblemente debido al crecimiento de la comunicación por redes
sociales, la información publicada no siempre es idónea, y en lugar de
profesionales es tomado paralelamente por comunicadores "aficionados"
que confunden a los lectores.
Comer a base de "harinas" como se dice, sabemos que no es
bueno, y ante la mínima intención de empezar a cuidarse la mayoría de las
personas hablan de "dejar las harinas". Pero no por el gluten en
sí mismo. La estrategia es más amplia. No solo dejar el pan o galletitas sin
control de la cantidad, o de evitar el comodín de los fideos en las
comidas. Comer sano, como vemos desde hace años en nuestro blog, es incluir
verduras y frutas de todo tipo y color, legumbres, cereales lo menos refinados
posible, frutos secos y semillas, carnes magras variadas, huevos, leche, yogur,
quesos magros, y adecuar los aportes de mayor energía y nutrientes
recuperadores según los momentos de actividad física.
Tampoco se trata de reemplazar "harinas": por ej incorporando
"harinas" de chía, de almendras, de coco, de lino, o hasta
suplementos proteicos para cocinar, en el intento de limitar calorías, dado que
estos alimentos tienen calorías también, tanto o más que las harinas de
cereales.
Existen mejores alternativas a no comer "harinas", entendiendo
harinas como la molienda más refinada de un grano de cereal, en la que se
pierden los nutrientes esenciales del salvado. Son más saludables los panes y
otros amasados integrales, de moliendas más gruesas, porque se metabolizan más
lentamente y aportan más nutrientes, aún siendo de trigo y conteniendo gluten,
lo mismo que la avena, un cereal que vemos reivindicarse últimamente y siempre
es integral. También encontramos galletas de arroz inflado, que
representan una ventaja en cuanto a no tener grasa adicionada, y producirse a
partir de granos integrales de arroz.
Las pastas, en su presentación tradicional son de harina refinada (aún
los fideos de arroz), pero podemos complementar nutrientes, y atenuar el efecto
de la "harina refinada" si las acompañamos con vegetales y semillas,
por ejemplo.
Por esto, el gluten no es un problema en sí mismo, excepto situaciones
de salud específicas. Debemos tener cuidado en no confundir conceptos y si no
estamos seguros acerca de alguna decisión en nuestra alimentación, buscar la
orientación de un profesional matriculado en Nutrición, en cambio de recortes
de información sacada de contexto, de parte de comunicadores no
calificados.

👏👏👏 muy buen artículo
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